Las empresas tienen un doble papel, ofrecen bienes y servicios en el mercado de productos, y demandan factores de producción. Las familias igualmente ofrecen trabajo a las empresas a cambio de un salario que luego utilizan para comprar bienes y servicios. También una parte del salario lo utilizan para ahorrar a cambio de un tasa de interés.
La empresa es la unidad básica de producción cuya función es crear o incrementar la calidad de los bienes, utilizando un conjunto de factores productivos coordinados por un empresario. Las empresas coordinan los factores de producción (la búsqueda de formas más eficientes de utilizar los recursos escasos ha propiciado un incremento continuo de la división del trabajo y de la especialización con el consiguiente modelo de productividad, aunque requiere coordinación), las empresas crean o aumentan la utilidad de los bienes (al transformar las materias primas en productos, por ejemplo caucho en neumáticos) añadiendo valor a los bienes, las empresas asumen riesgos (anticipan salarios a los trabajadores y pagan facturas a los proveedores) antes de elaborar el bien o servicio, y las empresas crean riqueza y generan empleo (función social).
Cultivo y riego --> Recolección --> Clasificación --> Transporte --> Distribución mayorista -->
Distribución minorista (comercio) --> Consumidor
Los bienes producidos se acercan donde se necesitan a través de la comercialización.
El empresario no tiene por qué ser el propietario (socios capitalistas), y en las empresas grandes no coinciden.
Existen varias teorías sobre el empresario, así en el pensamiento económico clásico el empresario era el capitalista, quién la dirigía y quién asumía el riesgo. Marshall fue el primero, en 1890 en separar empresario (coordinador del proceso productivo y por tanto un factor junto con el trabajo, la tierra y el capital) del propietario. Posteriormente un segundo modelo es el representado por Knight, en los años 20, que identifica al empresario con la asunción del riesgo anticipando el pago de los factores productivos (salarios, facturas) a cambio de unos ingresos hipotéticos que dependen de la demanda del bien o servicio producido; el beneficio es el premio por asumir riesgos. Un tercer modelo en los años 40, es el defendido por Schumpeter, que identifca al empresario como un innovador en el proceso de producción para conseguir un monopolio temporal y unos beneficios extraordinarios hasta la imitación de la innovación. Un cuarto modelo es el defendido en los años 60 por John Gallbraith que señala que las grandes empresas no pueden ser dirigidas por una sola persona sino que requiere una dirección colegiada que integre profesionales especializados y que se denomina tecnoestructura, percibiéndose un conflicto en los objetivos empresariales, ya que los accionistas o propietarios de la empresa desean los mayores beneficios de las inversiones realizadas, mientras que los directivos tienen unos objetivos más amplios económicos (crecimiento, eficiencia) y personales (seguridad, poder, prestigio). Por último tenemos un quinto modelo, de los años 70, defendido por Kranner y que define al empresario como descubridor de oportunidades en el mercado.
Actualmente el empresario, por el aumento del tamaño de las empresas, los propietarios son los accionistas, y están afectadas por cambios tecnológicos y sociales, la globalización de los mercados y el fuerte incremento de la competencia. Esto conlleva la especialización para poder planificar, organizar, dirigir y controlar la actividad empresarial. Las empresas se gestionan por un Consejo de Administración, que delega en un equipo de directivos profesionales la dirección de las empresas, con un poder superior al de los propietarios.
El punto de partida para crear una empresa es tener una idea que cubra una necesidad que el mercado no satisface. Después es necesario de proveerse de medios para llevarla a la práctica. Han de comprar materias primas, contratar trabajadores, alquilar maquinaría, incurriendo en unos costes. De la venta de bienes y servicios se obtienen ingresos. La diferencia entre Ingresos por Ventas y los Costes de Producción se denomina Beneficios.
El funcionamiento típico de una empresa o ciclo de producción funciona así:
Adquisición de materias primas a los proveedores --> almacenamiento o aprovisionamiento --> transformación --> almacenamiento de productos --> comercialización y venta a clientes --> pago a proveedores
Las empresas tienen una serie de áreas funcionales: producción (aprovisionamiento de materias primas para su transformación), comercial o márketing (comercialización y venta, estudio de necesidades del mercado), financiera (obtención y gestión recursos financieros), recursos humanos (selección y contratación trabajadores).
Los componentes de cualquier empresa son el grupo humano (trabajadores, propietarios, administradores), el patrimonio o conjunto de bienes económicos (los ligados de forma duradera son activos permanentes, y otros están ligados al ciclo de producción y se denominan activos temporales), la organización (división y distribución trabajo), y el entorno o marco externo que rodea a la empresa con sus circunstancias legales, económicos, sociales, culturales y tecnológicos.
Hay una serie de grupos internos:
- Socios y accionistas: rentabilidad capital invertido, control gestión
- Directivos: decide e influye, incrementa valor empresa
- Trabajadores: recibe formación y salario
Y los grupos externos son los clientes, proveedores, competidores, el Estado y la sociedad.
Los objetivos que persigue la empresa no son los mismos para todos (no es lo mismo una empresa pública que una empresa privada, o una pequeña empresa familiar frente no es lo mismo que una multinacional. Hay tres grandes objetivos: 1) buscar la máxima rentabilidad del capital invertido, 2) crecer y aumentar su valor, responsabilidad social ante trabajadores y clientes. La rentabilidad se mide por el cociente entre el beneficio obtenido y el capital invertido.
Hay cuatro teorías sobre la empresa. La primera se denomina neoclásica, y defiende que el mercado y su mano invisible fija los precios de los factores y los productos, siendo la función de la empresa combinar los factores para obtener los productos maximizando el beneficio. La segunda se denomina teoría social, en la que la empresa debe justificar su existencia en la sociedad, y que además del beneficio económico es necesario que asuma una responsabilidad social en respuesta al papel que la sociedad le otorga. La tercera teoría se denomina teoría de los costes de transacción, que trata de explicar las posibilidades que tienen las empresas de ser más eficientes; cuando una empresa ha de comprar componentes o materias primas las ha de comprar en el mercado, añadiendo unos costes al precio, como son los costes de búsqueda derivados del tiempo e incomodidad de localizar los proveedores, costes de contratación que surgen de negociar el precio y contratar las condiciones, así como los costes de inseguridad derivados de la negociación de plazos y condiciones de entrega; la empresa puede ahorrarse estos costes si no acude al mercado, integra la actividad en la propia empresa. La cuarta y última teoría se denomina la empresa como sistema, que caracteriza a la empresa como un sistema abierto a su entorno, como una organización en la que el funcionamiento del conjunto es superior a la suma de sus elementos debido a las sinergias que se producen, como un sistema global en el que cualquier influencia sobre uno de los miembros repercute sobre los demás y sobre el conjunto del sistema, como un sistema autorregulable en el que si la empresa se desvía de sus objetivos se inicia un proceso de retroalimentación para adaptarse y mantener un equilibrio dinámico con su entorno.
La empresa no tiene la misma relación con el entorno en cualquier mercado. Hay veces que la empresa es la que se adapta a las condiciones del mercado y otras que establece las reglas del juego. Unas veces existe una fuerte competencia entre las empresas mediante precios, publicidad, calidad, innovación; mientras que otras veces las empresas se ponen de acuerdo para repartirse el mercado. El mercado de un bien está formado por sus compradores y vendedores, y se ponen de acuerdo para intercambiar una cantidad de bien a cambio de un determinado precio, los agentes comunican sus necesidades y preferencias, y para satisfacerlas se organiza la producción y se asignan los recursos. La demanda de un bien se define como la cantidad de ese bien que los consumidores están dispuestos a comprar a cada nivel de precios, siendo la relación entre cantidad demandada y precio inversa; también influyen en la demanda del bien la renta de los consumidores, el precio de los productos sustitutivos o el nivel tecnológico. Por su parte, la oferta del bien es la cantidad del bien que los productores desean ofrecer a cada nivel de precios, la relación entre cantidad ofrecida y precio es directa. El mercado está en equilibrio cuando consumidores y productores están de acuerdo una misma cantidad a un determinado precio; si el precio está por encima del de equilibrio habría exceso de oferta, mientras que si el precio está por debajo del precio de equilibrio, habrá exceso de demanda, y los consumidores demandan más producto del que están dispuestos a ofrecer los productores.
Un mercado en competencia perfecta, los productos son homogéneos e indiferenciables, existen muchos oferentes y demandantes con lo que ninguno tiene suficiente poder de mercado, todos los agentes tienen plena información sobre precios y características del producto, y existe libertad de entrada y salida del mercado.
Existen tres modelos de competencia imperfecta: el monopolio, el oligopolio y la competencia monopolística. En el monopolio existe una única empresa frente a muchos demandantes, por lo que la empresa monopolística tiene poder para fijar precios y cantidades, y sólo se justifica para productos que requieren una gran infraestructura (agua, electricidad, ferrocarriles), o monopolios de control estatal (Correos) o concesión temporal de patentes a las empresas. El oligopolio se produce cuando unas pocas empresas se reparten la totalidad del mercado y tienen cada una de ellas poder suficiente para actuar sobre los precios o las cantidades, es típico en el sector farmaceútico, en el mercado de los automóviles o el del petróleo, siendo necesario que cada empresa esté pendiente de la reacción de sus rivales, debiendo considerar las posibles reacciones a cualquier iniciativa, o llegando a acuerdos para actuar conjuntamente y pasan en este caso de la fuerte competencia a la total cooperación. En la competencia monopolística existen muchas empresas que satisfacen una misma necesidad pero tratan de diferenciar sus productos y sean percibidos como exclusivos por los consumidores, consiguiendo dicha diferenciación a través de la publicidad con el objetivo que el consumidor demande una determinada marca, siendo típicos de electrodomésticos, ropa o perfumería, en el que las empresas tienen cierta influencia sobre los precios.
El punto de partida para crear una empresa es tener una idea que cubra una necesidad que el mercado no satisface. Después es necesario de proveerse de medios para llevarla a la práctica. Han de comprar materias primas, contratar trabajadores, alquilar maquinaría, incurriendo en unos costes. De la venta de bienes y servicios se obtienen ingresos. La diferencia entre Ingresos por Ventas y los Costes de Producción se denomina Beneficios.
El funcionamiento típico de una empresa o ciclo de producción funciona así:
Adquisición de materias primas a los proveedores --> almacenamiento o aprovisionamiento --> transformación --> almacenamiento de productos --> comercialización y venta a clientes --> pago a proveedores
Las empresas tienen una serie de áreas funcionales: producción (aprovisionamiento de materias primas para su transformación), comercial o márketing (comercialización y venta, estudio de necesidades del mercado), financiera (obtención y gestión recursos financieros), recursos humanos (selección y contratación trabajadores).
Los componentes de cualquier empresa son el grupo humano (trabajadores, propietarios, administradores), el patrimonio o conjunto de bienes económicos (los ligados de forma duradera son activos permanentes, y otros están ligados al ciclo de producción y se denominan activos temporales), la organización (división y distribución trabajo), y el entorno o marco externo que rodea a la empresa con sus circunstancias legales, económicos, sociales, culturales y tecnológicos.
Hay una serie de grupos internos:
- Socios y accionistas: rentabilidad capital invertido, control gestión
- Directivos: decide e influye, incrementa valor empresa
- Trabajadores: recibe formación y salario
Y los grupos externos son los clientes, proveedores, competidores, el Estado y la sociedad.
Los objetivos que persigue la empresa no son los mismos para todos (no es lo mismo una empresa pública que una empresa privada, o una pequeña empresa familiar frente no es lo mismo que una multinacional. Hay tres grandes objetivos: 1) buscar la máxima rentabilidad del capital invertido, 2) crecer y aumentar su valor, responsabilidad social ante trabajadores y clientes. La rentabilidad se mide por el cociente entre el beneficio obtenido y el capital invertido.
Hay cuatro teorías sobre la empresa. La primera se denomina neoclásica, y defiende que el mercado y su mano invisible fija los precios de los factores y los productos, siendo la función de la empresa combinar los factores para obtener los productos maximizando el beneficio. La segunda se denomina teoría social, en la que la empresa debe justificar su existencia en la sociedad, y que además del beneficio económico es necesario que asuma una responsabilidad social en respuesta al papel que la sociedad le otorga. La tercera teoría se denomina teoría de los costes de transacción, que trata de explicar las posibilidades que tienen las empresas de ser más eficientes; cuando una empresa ha de comprar componentes o materias primas las ha de comprar en el mercado, añadiendo unos costes al precio, como son los costes de búsqueda derivados del tiempo e incomodidad de localizar los proveedores, costes de contratación que surgen de negociar el precio y contratar las condiciones, así como los costes de inseguridad derivados de la negociación de plazos y condiciones de entrega; la empresa puede ahorrarse estos costes si no acude al mercado, integra la actividad en la propia empresa. La cuarta y última teoría se denomina la empresa como sistema, que caracteriza a la empresa como un sistema abierto a su entorno, como una organización en la que el funcionamiento del conjunto es superior a la suma de sus elementos debido a las sinergias que se producen, como un sistema global en el que cualquier influencia sobre uno de los miembros repercute sobre los demás y sobre el conjunto del sistema, como un sistema autorregulable en el que si la empresa se desvía de sus objetivos se inicia un proceso de retroalimentación para adaptarse y mantener un equilibrio dinámico con su entorno.
La empresa no tiene la misma relación con el entorno en cualquier mercado. Hay veces que la empresa es la que se adapta a las condiciones del mercado y otras que establece las reglas del juego. Unas veces existe una fuerte competencia entre las empresas mediante precios, publicidad, calidad, innovación; mientras que otras veces las empresas se ponen de acuerdo para repartirse el mercado. El mercado de un bien está formado por sus compradores y vendedores, y se ponen de acuerdo para intercambiar una cantidad de bien a cambio de un determinado precio, los agentes comunican sus necesidades y preferencias, y para satisfacerlas se organiza la producción y se asignan los recursos. La demanda de un bien se define como la cantidad de ese bien que los consumidores están dispuestos a comprar a cada nivel de precios, siendo la relación entre cantidad demandada y precio inversa; también influyen en la demanda del bien la renta de los consumidores, el precio de los productos sustitutivos o el nivel tecnológico. Por su parte, la oferta del bien es la cantidad del bien que los productores desean ofrecer a cada nivel de precios, la relación entre cantidad ofrecida y precio es directa. El mercado está en equilibrio cuando consumidores y productores están de acuerdo una misma cantidad a un determinado precio; si el precio está por encima del de equilibrio habría exceso de oferta, mientras que si el precio está por debajo del precio de equilibrio, habrá exceso de demanda, y los consumidores demandan más producto del que están dispuestos a ofrecer los productores.
Un mercado en competencia perfecta, los productos son homogéneos e indiferenciables, existen muchos oferentes y demandantes con lo que ninguno tiene suficiente poder de mercado, todos los agentes tienen plena información sobre precios y características del producto, y existe libertad de entrada y salida del mercado.
Existen tres modelos de competencia imperfecta: el monopolio, el oligopolio y la competencia monopolística. En el monopolio existe una única empresa frente a muchos demandantes, por lo que la empresa monopolística tiene poder para fijar precios y cantidades, y sólo se justifica para productos que requieren una gran infraestructura (agua, electricidad, ferrocarriles), o monopolios de control estatal (Correos) o concesión temporal de patentes a las empresas. El oligopolio se produce cuando unas pocas empresas se reparten la totalidad del mercado y tienen cada una de ellas poder suficiente para actuar sobre los precios o las cantidades, es típico en el sector farmaceútico, en el mercado de los automóviles o el del petróleo, siendo necesario que cada empresa esté pendiente de la reacción de sus rivales, debiendo considerar las posibles reacciones a cualquier iniciativa, o llegando a acuerdos para actuar conjuntamente y pasan en este caso de la fuerte competencia a la total cooperación. En la competencia monopolística existen muchas empresas que satisfacen una misma necesidad pero tratan de diferenciar sus productos y sean percibidos como exclusivos por los consumidores, consiguiendo dicha diferenciación a través de la publicidad con el objetivo que el consumidor demande una determinada marca, siendo típicos de electrodomésticos, ropa o perfumería, en el que las empresas tienen cierta influencia sobre los precios.